Para optimizar los procesos del almacén hay pequeños pasos que sin inversión relevante pueden tener un gran impacto en la mejora del servicio, coste y productividad.
Algunos ejemplos son los siguientes:
Rutina diaria de limpieza
El polvo y la suciedad pueden dañar el producto. Los palés y las cajas inservibles ocupan un espacio valioso. El papel tirado es un obstáculo y peligro potencial para la seguridad. Implemente una lista de tareas de «rutina diaria de limpieza » en su almacén.
Cross-docking
Hoy en muchos sectores existe mucha presión para enviar artículos rápidamente. Si tiene pedidos pendientes sin servir por llegar, puede ahorrar un tiempo valioso omitiendo el proceso de almacenamiento. En su lugar, establezca un proceso para etiquetarlos para envío según lleguen cuando salen del camión en el muelle de recepción.
Proceso de etiquetaje
Las etiquetas han existido siempre y son quizás uno de los aspectos más subestimados de las operaciones de almacén y potencialmente uno de los menos eficientes. Mejore el proceso de etiquetado, desde como se imprime la etiqueta hasta la cantidad de viajes que realiza el operario hacia / desde la impresora. Intente reducir los pasos y trabaje para lograr un proceso de etiquetado optimizado.
Mejorar la ubicación de productos
La ubicación de las referencias en el almacén es clave para la calidad, servicio y productividad. Priorice las referencias de mayor uso colocándolas más cerca del punto de embalaje. Realice análisis periódicos de movimientos de referencias y reubique cuando sea necesario.
Estaciones de trabajo móviles
Convertir un lugar de trabajo estacionario en uno móvil es la forma más fácil y económica de aumentar la productividad de sus operarios de almacén con los equipos actuales. Hay carros que pueden llevar ordenador, impresoras y equipo necesario. Esto reducirá los desplazamientos significativamente sin apenas inversión.